Quince años tenía, querida tía

Quince años tenía
cuando te vi partir,
querida tía.
Tu sonrisa me ayudaba
a seguir adelante cuando te
tenía cerca de mí. ¿Quién podría imaginar
que algún día no podríamos
verte, hablarte o sentirte?
¿Cómo puede la vida
enseñarnos su dureza
de esta vil manera?
Trece años hace
desde que nos
quedamos con el
alma rota.
Trece años desde
que me enfadé con
esta perversa vida
por haberte llevado
de nuestro lado.
¿Por qué tenemos que
soportar este dolor
inmenso en nuestro
corazón?
Sé que desde cielo
nos acompañas
en cada momento
en cada decisión
con tus consejos.

Pero, así, no es
lo mismo.

QUIERO conocerTE

Quiero conocerte
y que me mires con esas pupilas
penetrantes y maravillosas.

Pienso en contemplarte
todas las mañanas y susurrarte
versos bonitos al oído.

Quiero que me dejes sin aliento
con tus suspiros de amor,
con nuestros corazones
entrelazados hasta perder 
la razón.

Pienso que debemos
sentir la melodía armoniosa
de unas mariposas en 
nuestro espíritu.

Quiero que nuestras sonrisas
hagan brillar
hasta el mismo firmamento.

Pienso en los destellos
que renacen de tu brisa
dulce y apasionada. Por eso…

Quiero que ilumines el sendero
para llegar hasta ti.
Porque cruzaré océanos
para llegar a la orilla
allá donde estés.

Quiero sentirte cerca,
conectar nuestras vidas
hasta el fin 
de nuestros días.
Así, quiero que estemos…
Tú y yo.

Autor: Rubén Pareja Pinilla

Imagen de Donna Kirby en Pixabay