¿Quién diría a Cenicienta
que su historia no podría ser contada
por la máquina censora?
¿O quién le diría a los hermanos Grimm
que no dejarían que generaciones futuras
leyeran sus hermosos cuentos?
¿Quién podría tildar un cuento
de machista con mentes
de siglos modernos?
¿Quién convencería a Blancanieves
de que su amado príncipe no podría
salvarla?
¿O quién levantaría a la Bella Durmiente
de su letargo?
¿Por qué vetan los cuentos
con los que miles de niños y niñas
hemos disfrutado?
¿Por qué intentan evitar
que se lean las aventuras de siglos pasados?
¿Por qué no escribimos nuevas historias
en vez de oponernos a las que ya tenemos?
A lo mejor no sobran las miguitas
de nuestros antepasados.
A lo mejor hace falta
más cultura literaria y
no tantos acorazados

Autor: Rubén Pareja Pinilla

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